Ya hace mucho tiempo, cerca de la época en que gobernaba el Presidente de México; Plutarco Elias Calles, y milicias de laicos, presbíteros y religiosos católicos que resistían la aplicación de legislación y políticas públicas orientadas a restringir la participación de la Iglesia católica sobre los bienes de la nación así como en procedimientos civiles. Conllevado a ello, se cuenta que estos milicias, arrasaban con todo aquello que tuviera cualquier tipo de practica religiosa en todo el país, sin embargo, en dicha época, en el poblado de Cosautlán de Carvajal, se veía la forma de proteger a nuestra querida patrona; Nuestra Señora de la Candelaria.
Al cruce de pósitos, ubicado entre los poblados de Ixhuacán de los Reyes y Cosautlán de Carvajal, se veía venir aquellos hombres que se disponían a prohibir la participación del clero en política, privando a la iglesia del derecho a poseer bienes raíces e impedía el culto público fuera de los templos. Mientras eso ocurría en ese lugar, en nuestra iglesia de pueblo, el sacerdote junto con ayudantes y campesinos se disponían a bajar y refugiar a nuestra patrona, pero era de cierta manera imposible, como si no hubiese querido que la bajaran del lugar que se encontraba en ese momento, entre lagrimas uno de ellos aferrado a su fé, dijo a la Virgen, que los ayudara, por que si no vendrían a destruirla y quedaría el pueblo entero con un trago amargo por el resto de sus días. Puesto que a medida que pasaba el tiempo, los nervios se aceleraban cada vez mas, mientras afuera se disponía una lucha entre los pobladores de Cosautlán y otras regiones a luchar por lo que mas amaban; su fe siempre puesta con Dios y la Virgen de la Candelaria.
Misteriosamente, a la altura de Pezoapán, cerca de lo que hoy es el panteón municipal, los milicias daban por hecho su arribo a la entrada del pueblo cosauteco, pero de pronto una ola de aire caliente hizo que estos no accedieran al pueblo, y que dentro de las grandes olas observaron algo en la que solo ellos fueron testigos, algunos dicen que era Nuestra Señora de la Candelaria que hizo que estos hombres no pudieran llegar a su objetivo principal, y es por eso que también se cree, que se negó a bajar de su altar en aquella ocasión, sabía que no solo el pueblo cosauteco luchaban en su honor sino todo México, que tan solo puesta su fé en ella esa fue una manera de ayudarlos,
Desde su llegada hasta la fecha, durante todos los tiempos y mientras existe la fe puesta en ella, a Nuestra Señora de la Candelaría, en honor a su Belleza y Grandeza, por siempre el pueblo de Cosautlán de Carvajal te venerara...
Fin.

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