Todos los días, mi mamá y mi tía, entre otras mujeres, se dirigían desde muy temprano para ir a cosechar café en la finca que era uno de mis tíos, era una temporada en que todo pintaba de verde y rojo a su vez por que los frutos de las fincas de daban a lucir. Esto ocurrió en la localidad de Coabosto, Cosautlán y fue hace aproximadamente cuando mi prima y yo teníamos tres años de edad, yo me quedaba en casa por cuestiones de salud, mientras que mi tía llevaba a mi prima para que le hiciera compañía en la cosecha.
En el transcurso del día, mi tía, entretenida en la cosecha, descuido en un momento dado de donde estaba su hija, en el trayecto que empezó a cosechar era muy largo y decidió regresar para ver si se encontraba ahí, pero ella no estaba, pensó que probablemente estaba cerca de mi mamá o con algunas de las otras mujeres que se encontraban ahí pero no estaba con ellas. Con el Jesús en la boca, empezó buscar desesperadamente por todos los rincones de la finca y gritando por ella,pero mi prima no estaba ahí. Cerca de la finca colindaba lo que era el monte donde un niño puede perderse así de la nada, mi tía creyó que mi prima se había introducido ahí y decidió entrar. Después de un rato, se escucho la risa de mi prima que estaba cerca de una cañada, como pudo en lo mas rápido, mi tía se acerco mas y mas donde se escuchaba su vocecilla risueña, al llegar ahí, noto que mi prima estaba sentada viendo hacia el rió pero lo mas extraño es que no se veía con quien se reía y donde se encontraba, sin dudarlo un segundo mas tomo a la niña y se la llevo hasta donde se encontraban las demás.
Al día siguiente; en la misma rutina, mi tía cogió a la niña y se la llevo a la finca, llegando ahí, empezó con la cosecha sin descuidar en un principio de ella, a medio día, sin percatarse y en cuestión de segundos vuelve a notar que la niña no esta, creyendo que regreso al mismo sitio del día anterior fue a su búsqueda, llegando ahí, mi prima no se encontraba. regreso rápidamente donde se encontraban las demás. Al llegar, mi mamá la había encontrado cerca del rió que llegaba hasta donde ellas estaban pero de la misma forma que el día anterior, la encontró hecha un mar de risas y diciendo ¡vamos a seguir jugando! repetidas veces y a su vez con la diferencia de que en esta ocasión se encontraron huellas diminutas. Creyeron todas en su momento que la falta de ausencia tanto física como de atención por parte de mi prima era precisamente por ese ser que le robaba su atención.
Al día siguiente, mi tía decidió no ir, ya que por un lado parecía que la criatura del monte se estaba apegando ya demasiado a mi prima y la siguió hasta su casa, se cree que por que presintió que ya no regresaría a la finca, y por el otro lado, mi tía la llevaría a bendecir con la imagen de la Virgen de Nuestra Señora Guadalupe ubicada en la Iglesia del Pueblo de Cosautlán, compro una medalla antes y la bendición en honor a ella para después colocárselo a mi prima. Después de eso, a como transcurrían los días, nunca mas volvió a ver al pequeño duende infante, y a su vez jamas se supo su intención de estar ligado a mi prima, si solo era cuestión solo de tiempo o para toda la vida.
Fin.

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